Alerta sobre la pérdida del espacio cívico en Ecuador y la criminalización de personas defensoras.
La investigación conjunta de CEDHU y OCTE evidencia el uso indebido del sistema penal, demandas abusivas (SLAPPs), estados de excepción permanentes y reformas normativas orientadas a favorecer el avance del extractivismo minero.
La Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) y el Observatorio de la Conflictividad Territorial del Ecuador (OCTE), con el apoyo de Misereor, presentaron el informe temático: «Criminalización de personas defensoras en el contexto ecuatoriano: Caso Las Naves (Enero 2025 – Mayo 2026)». El documento expone cómo el aparato estatal y judicial ha sido instrumentalizado para amedrentar y procesar penalmente a líderes y comunidades que defienden el agua y la soberanía alimentaria frente a proyectos mineros.
El caso Las Naves: hostigamiento judicial y uso abusivo del derecho penal
El informe profundiza en el conflicto socioambiental originado en el cantón Las Naves por la imposición del proyecto minero Curipamba Sur (El Domo), a cargo de la empresa Curimining S.A. En este cantón el Estado concesionó de manera inconsulta el 80% de su territorio, afectando directamente las zonas de recarga hídrica del cerro Piedra Negra.
Entre los principales hallazgos documentados en el cantón hasta mediados de 2026 se destacan:
- 27 personas defensoras criminalizadas a través de 9 procesos penales abiertos y dos investigaciones previas.
- De las 27 personas criminalizadas, 19 fueron sentenciadas en primera instancia.
- Uso desproporcionado de figuras penales graves: Se identificó el uso de al menos, siete tipos penales, entre ellos asociación ilícita, daño a bien ajeno, ataque y resistencia, lesiones, robo y secuestro. Además, la Fiscalía ha mantenido investigaciones previas dilatadas, contraviniendo los plazos máximos de dos años establecidos en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
- Patrón concertado entre minera y acusadores particulares: El informe revela que la gran mayoría de las causas penales son impulsadas de forma directa por Curimining S.A. o por personas afines a la minera, compartiendo el patrocinio del mismo estudio jurídico corporativo con sede en Quito.
- Demandas estratégicas contra la participación pública (SLAPPs): Organizaciones como CEDHU han sido blanco de litigios abusivos, como una demanda de Hábeas Data por difundir testimonios de la falta de consulta ambiental, así como pedidos públicos de investigación a su financiamiento y campañas de estigmatización en redes locales.
El sistema legal a medida del extractivismo
Durante el período analizado, se identifica la consolidación de un marco jurídico diseñado para eliminar trabas a los proyectos mineros:
- Flexibilización de normativa ambiental: La ley Orgánica para el Fortalecimiento de los Sectores Estratégicos de Minería y Energía, reformó el artículo 26 de la Ley de Minería, sustituyendo la exigencia de la «licencia» por una «autorización administrativa ambiental», emitida por el MAE. Si bien se mantiene como un acto previo y vinculante (junto a la autorización de la Autoridad Única del Agua), en la práctica flexibiliza las barreras de entrada normativa.
- Leyes restrictivas contra la sociedad civil: La Ley Orgánica de Transparencia Social y su reglamento prohíben expresamente a las ONG e instancias comunitarias «interferir» u obstaculizar proyectos mineros autorizados, bajo amenaza de disolución y suspensión de personería jurídica por cuatro años.
- Abuso sistemático de los Estados de Excepción: Entre enero de 2024 y mediados de 2026 se decretaron 25 Estados de Excepción, normalizando la suspensión de derechos, allanamientos sin orden judicial e intervenciones conjuntas de Fuerzas Armadas y Policía Nacional en territorios en conflicto minero como Las Naves, Echeandía, La Maná y Palo Quemado.
Exigencias urgentes
Ante este alarmante escenario, las organizaciones autoras del informe demandan al Estado ecuatoriano:
- El cese inmediato de la criminalización y del uso instrumental del sistema penal contra campesinos, campesinas y colectivos que defienden legítimamente sus territorios y fuentes de agua.
- Garantías plenas para el ejercicio de la defensa de derechos humanos y de la naturaleza, frenando la estigmatización, la vigilancia arbitraria y el hostigamiento a las organizaciones acompañantes.
- El respeto irrestricto a los derechos colectivos y de la naturaleza, revisando los títulos y autorizaciones mineras otorgadas a espaldas de la población y sin consulta previa, libre e informada.
- El respeto y garantía de la independencia de la Corte Constitucional, así como el cese de las acciones de intimidación, hostigamiento y persecución contra sus integrantes, garantizando su función como órgano de control de constitucionalidad y contrapeso frente al ejercicio del poder público.
Informe completo aquí.



